MYANMAR, con el corazón abierto. Capítulo 2.

MANDALAY

Continúamos nuestro viaje hacia Mandalay por el río Irawadi o Ayeyarwadi, el más largo del país con más de 2.000 km. Llegamos a las cercanías de Mingún y vimos un curioso montículo que parecía ser una pagoda o un  templo inacabado. El guía nos comentó que fue una locura de un rey que al final ha terminado en convirtiéndose en una montaña de ladrillo.

Mingun campana - BirmaniaSeguimos viendo el entorno rural de la zona, hasta llegar a la preciosa pagoda blanca de Hsinbyume, basada en la descripción física de la montaña mitológica budista. Tuvimos la ocasión también de poder ver  la gran campana de Mingun, que tiene como 4 metros de altura. Como curiosidad, deciros que hasta el año 2.000 esta campana produjo el sonido más estremecedor del planeta.

Llegó la hora de volver a Mandalay, eso sí, en carros y bueyes, para ver la preciosa puesta de sol. Al día siguiente nos dirigimos hacia Amarapura y llegamos al Monasterio de Kyaung, donde miles de monjes desfilan y comen de las donaciones que recogen, sobre todo de arroz y verduras. Es un verdadero espectáculo ver cómo van pasando con su cuenco por las grandes cazuelas para retirar la comida formando enormes colas, todos en perfecto orden .

Siguiente parada, el famoso puente de teca de Sagain con una vistas espectaculares y mucha actividad  de los habitantes locales: niños jugando, mayores paseando… nos acercamos hasta la Torre inclinada de Ava de casi 30 metros, como la de Pisa, pero en Asia. Un milagro que todavía no se haya caído. También vimos alguna que otra escuela en las zonas rurales, que sirven para dejar a los niños mientras sus padres trabajan en el campo.

Estábamos pasando unos días maravillosos, recorriendo ríos en barcas, montando en carros de mulos, picando en los chiringuitos, comprando regalos… volvimos al hotel, era de noche pero decidimos dar una vuelta. Nos encontramos con un mercado nocturno, coincidiendo con alguna celebración, el ambiente era muy divertido. No es muy habitual este tipo de fiestas en Myanmar, normalmente cuando cae el sol, las calles están bastante oscuras por la falta de electricidad. Por cierto, no hay cobertura para los móviles, así que es un buen momento para desconectar del frenético ritmo de todo el año. 

PINDAYA

Pindaya - BirmaniaAl  dia siguiente tomamos el avión para llegar a Pindaya y visitamos la Cueva de Oro, que tiene una colección demás de 8.000 figuras de budas. Cada una de ellas tiene su propio estilo y están construidas con materiales diferentes: oro, mármol, madera… la atmósfera tan húmeda, los brillos y las sombras de los budas… crean un ambiente único.

Continúamos nuestro viaje hacia el Lago Inle, el segundo más grande del país.  Su población es de unos 150.000 habitantes, la mayoría viven en palafitos o islas flotantes. Son unas aguas muy tranquilas. Cogimos una lancha motora rápida para llegar a nuestro alojamiento. Eran unas cabañitas sobre el agua, con una buena terraza donde disfrutamos de una magnífica cena.

Tras el desayuno, nos aceramos a la pagoda Phaungdawoo, situada en el medio del lago. La pagoda alberga 5 pequeñas imágenes de Buda que en Octubre, los pasean en barcas reales sobre el lago. Decidimos visitar el mercado, colorido mercado, donde llega gente de pueblos muy lejanos. Los podemos diferenciar por el estilo de sus vestimentas. Este mercado, es fiel reflejo de la vida diaria, punto de reunión de los habitantes de diferentes etnias.

Estos años van a ser los más recomendados para hacer la maleta y visitar por fin uno de los pocos países no contaminados aún por el turismo de masas… date prisa antes de que ya no sea como te lo estamos contando.

Llegamos a las fantásticas ruinas Indein, un misterioso lugar donde la vegetación ha crecido sobre cientos de estupas antiguas. Aprovechamos la visita para comer un buen pescado del lago y conocer el pueblo. Al anochecer, volvimos a nuestro alojamiento y tocaba tomar medidas contra los mosquitos, que era su hora y atacaban como el Barça o el Madrid!

MERCADOS: Último día

Nos acercamos de nuevo a la capital, a Yangon. Recorrimos el mercado chino y también el indio, espectacular el ambiente que se cocía. Nos encantó el mercado de Bogyoke  Aung San, descubrimos una fascinante variedad de artículos: de lujo, de moda, artesanía de joyas, ropa, alimentos… más de 1.500 tiendas!

Marioneta - BirmaniaRecorriendo la ciudad, la verdad que se te rompe la chancleta y en dos minutos te la arreglan. Compramos unas preciosas marionetas como recuerdo de nuestro paso por Myanmar. Después, decidimos comer en un restaurante chino. Había muchos y la comida la verdad, era más variada que la birmana. Hicimos buenas migas con el guía  y nos invitó a su casa para conocer a su familia, encantadora. Como despedida callejeamos las partes menos turísticas y compartimos las impresiones, las sensaciones que nos estaba causando el país; la situación en la que se encuentran y las ganas que tienen de abrirse al mundo después de tantos años de dictadura con la junta militar al mando.

En definitiva, como decimos por la agencia, es un país que te deja “poso”, un buen sabor de boca. Además, parece que estos años van a ser los más idóneos para hacer la maleta y visitar por fin uno de los pocos países no contaminados aún por el turismo de masas. Si Myanmar es tu próximo destino, date prisa antes de que ya no sea como te lo hemos contado.

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