MYANMAR, con el corazón abierto. Capítulo 1.

MyanmarMyanmar, o también conocida como la antigua Birmania, es un país que ha sufrido mucho en el pasado: gobiernos militares, dictaduras… la democracia ha brillado por su ausencia. Durante mucho tiempo sólo periodistas, políticos y unos pocos viajeros aventureros conseguían recorrer el país. Pero las cosas están cambiando muy rápidamente. A finales del 2011 se iniciaron varias reformas progresistas en este hermético país. Por ello, pensamos que era un buen momento para hacer las maletas y visitar por fin uno de los pocos países no contaminados aún por el turismo de masas. Queríamos vivir y descubrir el sentir del pueblo y lo conseguimos. La satifascción personal del viaje fue total. El país sigue bastante aislado pero su gente nos acogió con el corazón abierto. Un pueblo honrado y generoso que nos enamoró de un modo tan profundo, como cada rincón que nos dejaron visitar. YANGON Shwedagon - BimaniaNada más llegar a la capital, a Yangon, te das cuenta de que estás pisando un país diferente, una tierra que se ha anclado en el pasado. Tras pasar todos los trámites de aduana, nos esperaba un guía con el que íbamos a compartir algunos días. Cambiamos de moneda, que por cierto, es obligatorio cambiar un mínimo de 200 dólares. Estábamos un poco cansados del viaje, pero la novedad de un país que es de los últimos en abrirse al turismo nos resultaba emocionante: cómo será, cómo funcionarán… enseguida empezamos a conocer la ciudad, una ciudad con mucha vida. Comenzamos visitando las primeras pagodas, la de Shwedagon es una auténtica maravilla. Es sin duda, la obra más emblemática de la ciudad y de todo Myanmar. Cuenta con más de 2.500 años de antigüedad. La estupa tiene una altura de 98 metros. Está recubierta con más de 700 kg. de pan de oro. Nos pasamos un buen tiempo observando a la gran cantidad de fieles que se acercaban. Recomiendo visitarla al atardecer, justo cuando empiezan a encederse las luces, una maravilla. Buda Reclinado - BirmaniaSeguimos recorriendo otras pagodas importantes. Llegamos a la del Buda Reclinado. Se trata de uno de los más grandes del país con una altura de 20 metros y 70 de largo. ¡Su tamaño es descomunal! Habíamos almorzado de aquella manera y el cansancio empezaba a notarse. Dimos una pequeña vuelta y nos retiramos enseguida al hotel. Al día siguiente teníamos que coger un avión para visitar Bagan. BAGAN Bagan - BirmaniaEmpezamos el día visitando el mercado en el centro del pueblo, con sus artesanos y sus puestos de alimentación en pleno apogeo. Picamos algo en plan informal y nos dirigimos a las afueras del pueblo, a una zona arqueológica conocida como la ciudad de los cuatro millones de pagodas. Una superficie de 42 kilómetros cuadrados completamente cubierta de ruinas que forman uno de los conjuntos arqueológicos más impresionantes del mundo. Uno necesitaría toda una vida para poder verlos todos. El sol empezó a caer y los colores rojizos de la infinidad de templos, junto al verde de los árboles y el ocre de la tierra crean un paisaje único. La verdad, Myanmar nos seguía sorprendiendo. Era hora para una cervecita y una buena cena. Se podía cenar con vino en algunos hoteles y eran buenos alojamientos, bien cómodos. Se agradecía al final del día. MONTE POPA Nos esperaba un viaje intenso por carretera, si se le puede llamar carretera a aquello. Vimos empresas de construcción arreglando la carretera y mujeres y niños llevando piedras con las manos para colocarlas en el pavimento… durante el trayecto es curioso cómo te indican por dónde debe de pasar el vehículo para no meterte en agujeros peligrosos… los chóferes agradecen el gesto echando un billete a las personas que les señalan estos obstáculos. Monte Popa - BirmaniaPor fin llegamos al monte Popa, un volcán de 1.518 que nos impactó a primera vista. En su cima se encuentra el Santuario Taung Kalat. ¡Desde aquí arriba las vistas son espectaculares, aunque uno debe de estar en forma para subir las 777 escaleras que nos esperaban! Eso sí, monos hay por todos los lados, algunos muy pesados la verdad, pero sin duda es una visita obligada. El paisaje desde lo alto es alucinante, se ve la antigua ciudad de Bagan, el pico de Taung Ma-Gyi… dicen que el monasterio está construido sobre un oasis, señal de la vegetación, manantiales… que existe alrededor.

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