JAPÓN, el país del sol naciente. Capítulo 2.

Seguimos narrando nuestro fantástico viaje a Japón. Los últimos días los pasamos en Hakone y Tokio. !Espectaculares las dos!

 HAKONE

Por la mañana nos dirigimos a la moderna estación de tren para coger el “tren bala” que nos lleva a Hakone. Ubicada enla Prefecturade Kanagawa, en el distrito de Ashigarashimo, su valioso atractivo turístico reside en el Parque Nacional  Fuji-Hakone-Izu, a unos 100 km de Tokio, donde destaca el Lago Ashi, que constituye una popular atracción turística entre los japoneses y turistas internacionales. Este destino turístico de Japón es famoso por la presencia de aguas termales, la posibilidad que brinda el lugar para realizar un sin fin de actividades al aire libre, y la gran belleza natural del parque junto a sus lagos, montañas y la espectacular vista del Monte Fuji, la montaña más fotografiada del mundo según el Trivial! Y creo que debe ser verdad!

Otro punto interesante es el Lago Ashi que se situa a723 m de altura. Nos alojamos en un “Onsen Ryokan” donde lo primero que haces  es cambiarte de ropa y ponerte el Kimono, con el que vestirás durante tu estancia en el Ryokan. Luego nos tomamos un baño en la pisicina de agua sulfurosa con olor a azufre con muchas propiedades curativas, donde solo, te puedes bañar desnudo y están separadas para mujeres y hombres.

 

Mas tarde, tienes la cena tradicional Japonesa que es espectacular a base de pescados, sopas, tempuras y postres maravillos. Luego, en la habitación tienes que dormir en un Futón sobre el suelo, que es un tatami, las puertas son correderas y las mesas no tienen patas, aunque algunas, tienen hueco para que los “occidentales” podamos meter las piernas y estar mas cómodos. Muchos de los turistas tanto locales como extranjeros que viajan a Hakone, lo hacen por turismo de salud, buscando relajarse y disfrutar de sus centros termales, y además, visitar el Parque Nacional Fuji Hakone y sus magníficos escenarios naturales que son excelentes para el ecoturismo.

Al día siguiente visitamos el Lago Ashi y navegamos en un barco tipo galeón observando al fondo el majestuso monte Fuji. Continuamos la excursión y subimos en teleférico al monte “Komagatake” en un recorrido de720 m. donde la vista es espectacular y visitamos el valle de Owakudai, conocido como el valle del infierno por la cantidad de fumarolas de azufre. En estas fumarolas, los Japoneses meten cestas con huevos para que se cuezan y salen con la cáscara totalmente negra pero, despues de quitársela, se les echa un poquito de sal y son deliciosos! Por la tarde volvimos a coger el tren bala y llegamos a Tokio.

TOKIO

La llegada a la estación central de Tokyo a las cinco de la tarde es espectacular! Es la hora punta para miles de personas que  vuelven a sus casas y parecen auténticas “riadas humanas” que como te descuides un poco, te arrastran con ellos sin saber a donde vas. Tokio es la ciudad más poblada del planeta, una megalópolis en cuya área metropolitana conviven más de 35 millones de personas. En cuanto consigues salir de la estación, contemplas la impresionante urbe con millones de luces de neón, enormes rascacielos, miles de letreros y miles de personas en la calle. ¡La verdad es que te sientes como un grano de arena en el desierto! Todos van y vienen por todas partes, con sus carteras y sus teléfonos móviles.

Los Japoneses son tremendamente educados y limpios, y todo está como los chorros del oro. En toda nuestra estancia en Tokio solo escuchamos una bocina y pensamos que sería algún extranjero de paso por la ciudad!

La ciudad está llena de contrastes, las tradiciones y su calma, se oponen a la furia consumista.  La ciudad es enorme y grandiosa. Por la noche, con todas las luces encendidas de los escaparates de las tiendas y comercios, y con la preciosa y famosa Bahia de Tokio, la vista es espectacular. Los rascacielos se mezclan con las callecitas de pequeñas tiendas, repletas de restaurantes que permanecen abiertos hasta la madrugada. Todavía subsisten vestigios del pasado, las típicas casas de madera, las posadas y las ancianas vestidas de kimono barriendo la entrada de sus casas con escobas de paja. La gente es muy amable y aunque no todos saben inglés, hacen esfuerzos para tratar de entenderse contigo para poder ayudarte.

La ciudad se divide en dos mitades, la del lado oeste, que es la zona comercial de “Ginza”, con barrios comerciales lujosos y oficinas; y la mitad este, con barrios residenciales más modestos. Cuando llevas un rato paseando por la calle, te percatas de que no oyes ninguna bocina a pesar de estar toda la calle colapsada de coches. Los Japoneses son tremendamente educados y limpios, y todo está como los chorros del oro. En toda nuestra estancia en Tokio solo escuchamos una bocina y pensamos que sería algún extranjero de paso por la ciudad, jeje!

La mejor manera de moverte en Tokio es el metro, aunque al principio cuesta un  poco enterarse de los horarios, luego es un medio de transporte fenomenal y rápido. Los taxis llevan todos GPS, y como no todos los taxistas hablan inglés, es conveniente ir con la tarjeta del hotel donde pone el nombre y la dirección en los dos idiomas para entregársela al conductor. Que introduzca las coordenadas en el GPS y te lleve de regreso al hotel. En cuanto a los templos más interesantes, el de “Asakusa” en pleno corazón de Tokio y rodeado típicas callejuelas de la época Edo es de los más atractivos. Por la noche el ambiente está en “Ginza” y sobre todo en “Ropongi”, donde encontrarás todo tipo de pubs y discotecas. Otro barrio interesante para pasear es el de “Akihabara”, conocido como “la ciudad de la eléctronica” y el de “Shybuya”, por las tiendas de ropa. Al día siguiente, muy temprano se puede visitar el mercado de pescado “Tsukiji”, y si tienes suerte, poder ver en directo la subasta de pescados. Más tarde visitamos el Ayuntamiento de Tokyo, desde donde se divisa toda la ciudad con el monte Fuji al fondo.

Después fuimos a comer a un restaurante típico Japonés la tradicional “sopa de fideos”, Sushi, langostinos en tempura y los postres tradicionales, todo regado con un  poquito de “sake”. ¡Delicioso! A la mañana siguiente nos desplazamos a “Nikko” para ver uno de los santuarios mas bonitos de Japón, el de Toshogu, conjunto de pabellones  y capillas decoradas con figuras de animales y dioses, enclavado en un hermoso bosque. Por la tarde subimos hasta el lago Chuzenji por una espectacular carretera en zig zag, y nos acercamos a las cataratas de “Kegon”. Al final, regresamos a Tokyo para hacer la últimas compras y al día siguiente por la mañana nos trasladamos al aeropuerto y regresamos a Madrid.

Por su sorprendente cultura, por su animada vida nocturna, por probar su exótica gastronomía, por convivir con 35 millones de personas o por ir de compras en una de las ciudades más apropiadas para ello, cualquier razón es buena para viajar a Tokio.

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